sábado, 3 de septiembre de 2011

0 Crónica de la 13ª etapa: Sarria-Ponferrada

Albasini vence en la guerra
Albasini se impone al sprint en un grupo de escapados desde el kilómetro 10 de la etapa. Nibali recorta 6 segundos en un sprint intermedio.
            Hubo quien maldijo ayer que la salida neutralizada fuera eso, neutralizada. Es posible que fuera el único lugar en el que no hubo ataques, se habla de guerra de comida en el desayuno. Y una vez pasado eso, diremos que el paisaje que asomó a la etapa fue belicosamente bello. Si algo hace grande al ciclismo son todas estas jornadas de viernes, antesala de los grandes días preparados para espectadores y ganar Vueltas. Ayer no defraudó. No lo hizo por el continuo ansia de fuga, de cambiar las cosas. De sentirnos revolucionarios en tiempos de crisis que dicen. No había tiempo que perder, esperaba una jornada con tres puertos de segunda y dos de primera, uno de ellos a 10 kilómetros de la salida. No neutralizada.
            Comenzaron los ataques de tantos que nos dejaríamos a la mitad por el camino. Valga destacar a Moncutié que atacó, atacó y volvió a atacar, lo que le valió al final del día el maillot de la montaña y el reconocimiento de ser un ciclista que nunca se fue. Para dividir la carrera digamos que el grupo que saltó al principio fue casi el que llegaría al final por delante. Entre ellos Sastre, Moncutié (¿les he dicho que atacó?), Albasini, Nieve o Dani Moreno, de quien nos alegramos como valor futuro y presente al verle ya entre los 10 primeros. Escuderos tan valientes se pagan con puestos así. Venció al sprint Albasini, quien también había atacado en Ancares, como Moncutié, y supimos que iba a vencer porque no dejó moverse a nadie en el último kilómetro. Lástima por Capecchi y Moreno que le acompañaron en el sprint. Y por Moncutié.
Ataques de Nibali y Purito
            En el grupo de los importantes hubo una vigilancia férrea en otra guerra paralela. El fuego lo abrió Purito en la subida a Ancares aunque por sus declaraciones posteriores de dolor de piernas y querer saber cómo iban los demás resultó fogueo. Bien es cierto que Nibali apuntó antes como un francotirador: en un sprint intermedió cogió una bonificación de 6 segundos que le supo a gloria. En otro de sus descensos kamikazes, se llevó consigo a Mollema. El Sky de Wiggins, entonces, aunó fuerzas y lo que llegó a tener 30 segundos de ventaja acabó siendo absorbido para producir una llegada a 1`30” de la anterior batalla sobre ruedas. Para terminar un consejo. No guarden las ametralladoras ni los tanques. Hoy nos esperan los Lagos de Somiedo.
Darío Novo
@Dario_Novo

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